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YD-Q331
YARDA
Almohada de juguete para automóvil con diseño de animal de dibujos animados y peluche personalizada: una cremallera convierte al tierno pasajero en una almohada de viaje. Piel de spandex reciclado, relleno de fibra de maíz, correa con hebilla probada contra choques que se sujeta al cochecito, al cinturón de seguridad o a la mochila. Elija cualquier conductor de animal, color de automóvil, agregue un nombre o un logotipo bordado brillante. MOQ 1000, certificado CE, plazo de entrega de 18 días. Hora de la siesta, hora de la carretera, en cualquier momento. |

PANTALLA DEL PRODUCTO
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El día que la jirafa tomó el volante: una almohada que impulsa sueños, no millas
La almohada de juguete para automóvil con dibujos de animales de peluche personalizada nace en una cinta transportadora suspendida en el aire; la gravedad es opcional cuando el motor es la imaginación. Cada animal conductor está tejido en 3-D como una silueta hueca y luego se infla con el aroma de su bioma nativo: lluvia de sabana para la jirafa, frío de eucalipto para el koala, chasquido de glaciar para el pingüino. El parabrisas de micromalla es en realidad una luz nocturna sensible a la presión; Cuando la cabeza de un niño, somnoliento, cae, el impacto desencadena un pulso lento que imita el latido del corazón de un elefante dormido, arrullando a los cerebros pequeños hasta la fase REM en cuatro minutos, según lo probado en laboratorios de siesta universitarios.
Debajo del capó, escondido dentro del parachoques con cremallera, se encuentra un mapa de carreteras de bolsillo impreso en papel con semillas. Sáquelo, plántelo y, en cuestión de semanas, crecerá un rastro vivo de manzanilla a lo largo de la forma exacta de la Ruta 66, dando a los niños pequeños su primera lección: los viajes pueden ser suaves, fragantes y biodegradables. Pide 100 piezas y elige el tablero de tus sueños: bordaremos una constelación personalizada que solo aparece bajo luz negra, convirtiendo los techos de los asientos traseros en planetarios privados. Sin baterías, sin aplicaciones, solo física lujosa y geografía susurrada. Cuando termina el viaje, desabrocha la correa y el auto se pliega en una almohada en forma de nube que aún recuerda cada kilómetro de fantasía.
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